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FAKALI, UN AÑO MÁS CON LA BANDERA GITANA EN EL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA

La Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas FAKALI vuelve a participar en el tradicional acto de entrega e izada de la bandera del Pueblo Gitano en el Parlamento de Andalucía, que ondea en la sede de la Cámara, en conmemoración del Día del Pueblo Gitano de Andalucía.

Ya son catorce años que el 22 de noviembre, Día de la Andalucía Gitana, FAKALI participa en la entrega de la bandera gitana en el Parlamento de Andalucía, la casa de todas las personas andaluzas. Este gesto simboliza y reconoce la conexión cultural entre Andalucía y el Pueblo Gitano, destacando la diversidad de nuestra región.

Beatriz Carrillo de los Reyes, presidenta de FAKALI, destaca que “FAKALI es la única organización que ha traído el símbolo gitano al Parlamento a lo largo de la historia, que ha organizado estos actos tan importantes presumiendo que nuestra tierra es tierra gitana”.

FAKALI, conocedora de la importancia de visibilizar la idiosincrasia del Pueblo Gitano y de su heterogeneidad, lleva catorce años protagonizando uno de los actos más importantes del día del Pueblo Gitano de Andalucía en la casa de todos y todas las andaluzas. “Hemos logrado llevar a la agenda política el papel tan importante que tiene el Pueblo Gitano, especialmente las mujeres, que somos las que tenemos que luchar el doble o el triple para alcanzar la tan deseada igualdad”, ensalza Carrillo de los Reyes.

“La bandera es el símbolo donde se condensa la lucha y las ansias de libertad del Pueblo Gitano, especialmente aquí en Andalucía”, insiste. Este evento institucional no sólo es un acto protocolario, sino también una afirmación de las demandas del Pueblo Gitano. Un gesto simbólico mediante el cual se impregna con la identidad gitana esta institución, que es el máximo emblema de comunidad todas las personas andaluzas. Al mismo tiempo, sirve para resaltar las necesidades y el camino histórico que la comunidad gitana ha recorrido y aún tiene por delante.

Durante dos décadas, desde su fundación, FAKALI ha estado comprometida en abordar estas disparidades y situar al Pueblo Gitano en la posición que le corresponde, desafiando la idea de que las situaciones de vulnerabilidad que enfrenta no definan su identidad, como ha sido la percepción común. Esto es particularmente relevante para contrarrestar la transmisión de su degradada imagen social.

La celebración anual de FAKALI ha marcado catorce años consecutivos de lucha y reivindicación. Este acto, que destaca la diversidad de Andalucía, se ha convertido en un hito que reconoce la importancia del Pueblo Gitano en la historia y la identidad de la comunidad andaluza. Beatriz Carrillo de los Reyes, presidenta de FAKALI, enfatiza la relevancia de este evento “como un paso crucial para visibilizar la idiosincrasia gitana y combatir las disparidades, especialmente para las mujeres gitanas que luchan por la igualdad”.

La entrega de la bandera gitana no solo es un acto protocolario, sino también una afirmación de las demandas de la comunidad gitana, destacando las necesidades históricas y el camino que aún queda por recorrer. A lo largo de los años, FAKALI ha desafiado estereotipos y trabajado incansablemente para posicionar al Pueblo Gitano en la esfera política, contribuyendo a cambiar la percepción común y resaltando la rica identidad gitana que es parte integral de la comunidad andaluza.

En el marco de este acto protocolario, FAKALI también ha participado en el pleno del Consejo Andaluz del Pueblo Gitano celebrado en el Parlamento de Andalucía, como entidad referente del movimiento asociativo gitano en la comunidad autónoma, e integrante de este órgano consultivo de pleno derecho. Igualmente, esta entidad ha formado parte de las actividades desarrolladas en la fachada principal del edificio, que incluían la lectura de un manifiesto y la interpretación del himno internacional gitano “Gelem Gelem”.

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22N ANDALUCÍA TIERRA GITANA

El 22 de noviembre de 1996, el Parlamento de Andalucía estableció el 22 de noviembre como el Día de los Gitanos y las Gitanas de Andalucía al recordar la fecha de la llegada romaní a estas tierras en 1462. Desde entonces, nuestra tierra, su historia y su cultura no pueden entenderse sin la decisiva influencia del Pueblo Gitano, que llegó hace casi seis siglos para jugar un papel fundamental en la conformación de las señas identitarias de lo que hoy es Andalucía.

Hoy en día, los datos más certeros apuntan a que el 5% de la población andaluza es gitana. Es decir, hablamos de nuestros vecinos y vecinas, gitanos y gitanas, hombres y mujeres que han ido influenciando con el paso de los años en la identidad de nuestra comunidad. Porque no debemos olvidar sus creaciones e intercambios culturales, su impronta, y cómo y de qué manera han forjado buena parte del alma de Andalucía.

Hablar de Andalucía es hablar de gitanidad y viceversa. Tenemos los ejemplos de José Monge Cruz, Camarón de la Isla, uno de nuestros hijos más insignes; o de Pastora Imperio, una mujer gitana y andaluza que rompió moldes anquilosados en la revolución de las mujeres. Pero hablar de gitanidad también es hablar de Falla, Turina, Granados, Lorca, Romero de Torres, Picasso o Aleixandre. Y es que todos, absolutamente todos, los abanderados de nuestra cultura andaluza, cuando han querido exportar al mundo lo más genuinamente andaluz, lo han hecho a través de los gitanos y las gitanas y sus creaciones culturales.

Porque hablar de Andalucía también es hablar del traje más representativo, más ilustre y más internacional de toda España: el de gitana. Creado, además, por las mujeres romaníes que asistían a las primeras ferias de ganado. También lo es el Sacromonte de Granada, Triana en Sevilla, Santa María en Cádiz o Santiago y San Miguel en Jerez de la Frontera. Cada barrio y cada zona tiene un reflejo gitano que no hace más que mostrar la evidencia inequívoca de que el acervo sociocultural andaluz es genuinamente gitano.

Hay ejemplos en nuestra lengua, por donde pasan infinidad de palabras que son descendientes del romanó, la lengua del Pueblo Gitano en todo el mundo. También en nuestra gastronomía. E incluso en el empleo. Porque la cultura gitana también es generadora de riqueza. Porque existen oficios genuinamente romaníes, como las fraguas, la alfarería de Triana, la cestería, los tratantes de ganado y, por supuesto, la venta ambulante, oficio que tiene su origen en los zocos andalusíes y que, con la población gitana, también se ha exportado a prácticamente todo el mundo. Como el Flamenco, siendo igualmente la cultura gitana un eslabón indispensable en este menester, tal y como lo refiere la exposición de motivos de la nueva Ley del Flamenco de Andalucía.

Porque, en definitiva, ser andaluz, es ser medio gitano. Y así queda marcado en cada fiesta o manifestación cultural de nuestra tierra. Se verá ahora en las zambombas de Jerez y Arcos de la Frontera, un producto que se exporta a toda España, y que vuelve a tener en las casas gitanas unas valedoras inconmensurables. Como también ocurre en la Semana Santa, con tantas cofradías gitanas repartidas por toda nuestra geografía.

Pese a todo, las sombras de la discriminación y sus funestas consecuencias marcan el devenir histórico del Pueblo Gitano, el grupo social minoritario más importante de Andalucía, que todavía hoy en día sigue estando en el vagón de cola de prácticamente todos los índices de desarrollo humano de nuestra sociedad.

Es responsabilidad de todas las instituciones públicas, garantes de nuestra Constitución, trabajar de forma unida y cohesionada contra las manifestaciones de odio que, de manera recurrente, recaen sobre el Pueblo Gitano. De ahí que sea necesario incidir, más aún en días señalados como éste, en el diseño de políticas sociales en las que los valores de la sensibilización y la concienciación ejerzan de aliados fundamentales contra el antigitanismo.

Tenemos importantes desafíos que afrontar, como facilitar el acceso a la educación, la salud, el empleo o la vivienda; la lucha contra la pobreza, la exclusión social y la brecha digital; y especialmente combatir contra todo acto de discriminación antigitano que se produzca. En este sentido, también contamos con una herramienta legal como es la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación, que ha impulsado la inclusión, en nuestro Código Penal, del antigitanismo como una forma de motivación a la hora de cometer delitos de odio.

El compromiso de las instituciones debe tener una sola dirección: el trabajo de sensibilización, promoción y atención al Pueblo Gitano bajo la colaboración de organizaciones romaníes expertas en la defensa de la dignidad del Pueblo Gitano.

Debemos apostar por un futuro donde la infancia y la juventud romaníes no sufran los sinsabores del racismo, la exclusión y la pobreza. Por ello, desde FAKALI:

  • Manifestamos el rechazo hacia todas las formas de discriminación sufridas por el Pueblo Gitano, utilizando las herramientas legales existentes. Es imprescindible aunar esfuerzos en la lucha contra el antigitanismo, para lograr alcanzar un consenso que reconozca y combata esta lacra que se manifiesta a nivel mundial.
  • Incidimos en tejer alianzas políticas que contribuyan a facilitar a los gitanos y a las gitanas el acceso a todos los derechos constitucionalmente reconocidos en condiciones de igualdad.
  • Seguimos poniendo en valor las creaciones culturales gitano-andaluzas, que han tejido una parte imborrable del alma de nuestra tierra, siendo eminentemente necesaria su proyección, divulgación y conocimiento.