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FAKALI DENUNCIA ANTE LA FISCALÍA DE DELITOS DE ODIO DE MADRID LAS DECLARACIONES DEL PERIODISTA EDUARDO GARCÍA SERRANO EN EL TORO TV

La Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas FAKALI ha adoptado la determinación de denunciar ante la sección de delitos de odio y discriminación de la Fiscalía de Delitos de Odio de Madrid al periodista Eduardo García Serrano por las declaraciones vertidas en el programa “El Gato al Agua” de El Toro TV, en su edición del pasado jueves 30 de julio, por si estas pudiesen ser consideradas elementos constitutivos de un presunto delito de odio por su marcado carácter antigitano.

En su intervención, el señor García Serrano arremete contra las personas gitanas haciendo uso de manidos estereotipos y prejuicios para dar forma a un discurso abiertamente condescendiente y racista en el que ahonda en la perpetuación de la marginalidad, la delincuencia y la exclusión como cualidades definitorias de una ciudadanía sobre la que no muestra el más mínimo respeto. Es más, exige que el Pueblo Gitano “pida perdón al payo por haberle consentido desde hace siglos crear un estado tribal, un estado de clanes, dentro de un estado moderno”.

FAKALI entiende que estas palabras, que persiguen difundir el odio y la hostilidad hacia la comunidad gitana, representan una clara actuación discriminatoria, afectando a su dignidad y su propio desarrollo en igualdad de condiciones. Haciéndolo además a conciencia, con intencionalidad de crear y alimentar además la reacción negativa de la población mayoritaria contra la romaní: “Aquellos payos que viven cerca de un asentamiento gitano saben de lo que estoy hablando”.

Y justo en una jornada en la que se rendía homenaje a las ciento de miles de personas gitanas asesinadas en el genocidio romaní durante la II Guerra Mundial y la Gran Redada de 1749 en España. Dos acontecimientos que forman parte de la misma historia mundial de la infamia sobre las que el vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, pidió perdón en el memorial del Samudaripen, organizado por el Consejo Estatal del Pueblo Gitano en Madrid. Detonante, a fin de cuentas, de la furibunda y discriminatoria reacción de García Serrano, convirtiendo a las personas gitanas una vez más en el blanco de los disparos xenófobos, menospreciándolas una vez más y pretendiendo colocar una venda sobre la realidad de las persecuciones padecidas, que no pueden ni ignorarse ni silenciarse. Las muertes del Samuradipen son reales. Muchísimas personas gitanas perdieron la vida y merecen un perdón y un homenaje porque ninguna vida vale más que otra.

En este sentido, “los mensajes vertidos por el tertuliano Eduardo García Serrano son un claro ejemplo de quienes propugnan ideologías supremacistas, racistas y antigitanas. Frente a ese odio, las fuerzas democráticas y civiles ni nos vamos a callar ni nos vamos a conformar”, señala Beatriz Carrillo de los Reyes, presidenta de FAKALI, quien representa la actitud contendiente de la comunidad gitana frente al racismo. “A estos racistas le decimos que después de 250 leyes dictadas en España para acabar con nuestra cultura y nuestras vidas sólo nos queda trabajar y luchar día a día contra estas posiciones fascistas que incitan al menosprecio y al odio. Hoy dicen esto en un medio comunicación y al día siguiente acaban quemando las casas de familias gitanas, como ya ocurrido desgraciadamente”, enfatiza.

Por todo ello, FAKALI acude a la Justicia para que se abran las diligencias de investigación oportunas y adecuadas a la naturaleza del presunto delito de odio detectado. Esta federación va a utilizar siempre las acciones legales como vía de denuncia de este tipo de actos racistas que fomentan el odio, la discriminación y la ruptura de la convivencia. Para poder garantizar los derechos de toda la ciudadanía, y el pleno respeto a las leyes que organizan la convivencia, es nuestra obligación como entidad combatir la proliferación de este tipo de actitudes, que conllevan la generación una corriente de odio que tiene como destinataria a una determinada parte de nuestra sociedad.

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EL CONSEJO ESTATAL DEL PUEBLO GITANO CONMEMORA EL ACTO EN RECUERDO DE LAS VÍCTIMAS DEL GENOCIDIO GITANO (SAMUDARIPEN)

La vicepresidenta segunda del CEPG, Beatriz Carrillo, ha pedido que los poderes públicos “tengan conciencia clara de que hay que luchar activamente contra todo tipo de racismo”, creando medidas eficaces y promoviendo acciones encaminadas “a eliminar las conductas que incitan al menosprecio y al odio contra el Pueblo Gitano”

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, pide perdón en nombre del Ejecutivo al Pueblo Gitano “por siglos de persecución y racismo institucional en nuestro país”

El Consejo Estatal del Pueblo Gitano, ha celebrado hoy el acto institucional en recuerdo de las víctimas del Genocidio del Pueblo Gitano durante la II Guerra Mundial (Samudaripen). Evento en el que también se conmemora el aniversario de las persecuciones contra el pueblo romaní, promovidas en nuestro país por el rey Fernando VI en 1749.

Un acto solemne presidido por la vicepresidenta segunda del Consejo Estatal del Pueblo Gitano y presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas (FAKALI), Beatriz Carrillo, y el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, y que ha contado también con la presencia del secretario de Estado de Derechos Sociales, Ignacio Álvarez. En una ceremonia marcada por las medidas de seguridad sanitarias de obligado cumplimiento por la pandemia, el acto ha tenido carácter semipresencial, habiendo acudido al mismo las entidades gitanas pertenecientes a la Comisión Permanente del Consejo, en representación del movimiento asociativo gitano de todo el país. Durante el desarrollo de la ceremonia se ha interpretado el himno gitano, el “Gelem Gelem”, y se ha realizado una ofrenda floral en recuerdo de las víctimas de la barbarie antigitana.

La vicepresidenta segunda del CEPG, Beatriz Micaela Carrillo de los Reyes, ha señalado que hay que recordar a las víctimas de la barbarie antigitana “luchando y alzando nuestra voz no solo para que nadie olvide, sino para que todos y todas asumamos la responsabilidad de hacer de nuestra sociedad una sociedad mejor, porque una civilización decente y avanzada se mide por cómo trata a los que más lo necesitan”. Del mismo modo, Carrillo ha advertido sobre la necesidad de reforzar la memoria de los hechos trágicos del pasado, ante el aumento de los discursos de odio contra las minorías sociales en Europa. En este sentido ha recordado que “los pueblos que no respetan su propia memoria, están condenados a repetir los mismos errores”, y ha mostrado su preocupación por el hecho de que “en nuestras instituciones democráticas y públicas tienen presencia y representación ideologías claramente racistas y xenófobas”.

Beatriz Carrillo ha expresado su esperanza en el futuro, porque el Pueblo Gitano “es un pueblo resistente; si el Holocausto nazi no pudo con nosotros, si el franquismo no pudo con nosotros, nadie nos detendrá”. Asimismo, ha resaltado el papel esencial que la mujer gitana tiene a la hora de defender los derechos del Pueblo Gitano, y la conservación y dignificación de su identidad y cultura: “Nadie nos va a callar”.

El secretario de Estado de Derechos Sociales, Ignacio Álvarez, ha destacado la importancia de recordar acontecimientos históricos de esta índole, y que son muy poco conocidos. “Avanzamos lento, pero avanzamos, desde el reconocimiento institucional”, ha señalado, para posteriormente hacer un llamamiento para seguir en la lucha contra el antigitanismo, “una forma lacerante de discriminación contra un pueblo que lleva siglos de presencia entre nosotros”.

Por su parte, y como cierre del acto, el vicepresidente segundo del Gobierno de España, Pablo Iglesias, ha pedido perdón en nombre del Ejecutivo al Pueblo Gitano por las persecuciones institucionales, encarcelamientos y ejecuciones sufridas durante siglos. El ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030 ha señalado que más allá de lo simbólico, esta petición de perdón se tiene que traducir en políticas públicas contra la exclusión, y que el Gobierno “tiene un compromiso inquebrantable con ello”. Asimismo, ha mostrado públicamente su emoción por asistir a un acto de estas características, y ha puesto en valor “la reivindicación de la dignidad, que es más hermosa y más útil, que representa el himno del Pueblo Gitano”.

Iglesias ha afirmado que “la memoria es una necesidad democrática, más aún en el caso del Pueblo Gitano, que ha sido históricamente invisibilizado, porque muy poca gente en España conoce la historia del racismo y la violencia institucional en nuestro país contra este pueblo”. Del mismo modo, ha reconocido el papel de la cultura gitana a la hora de forjar la cultura e identidad españolas: “Nuestro país bebede muchas fuentes culturales, también de las oprimidas, por lo que debemos defenderlas y protegerlas”.

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DE LOS GENOCIDIOS ANTIGITANOS DEL AYER A LA EUROPA PANDÉMICA DE ODIO

El 30 de julio de 1749 y el 2 de agosto de 1.944 son dos fechas para el Pueblo Gitano que están marcadas a fuego en el calendario cruento de nuestro pasado, pues hablamos de dos genocidios perpetrados hacia nuestros iguales, que sufrieron en sus carnes el peso del odio antigitano elevado a la máxima potencia, que se traduce en el intento de exterminio de todo un grupo de personas. El número de víctimas romaníes de estos horribles genocidios que no forman parte de estudios específicos ni tan siquiera, pueden triplicarse, tal y como afirma el profesor, escritor y activista Rrom, Ian Hancock. Alcanzaríamos por tanto un número hasta ahora inimaginable de personas gitanas que sucumbieron a las penurias de una cárcel, ya fuesen de las del Antiguo Régimen o en los barracones de los campos de concentración nazis, donde allí serían asesinadas miles y miles de personas.
 
El resultado para ambos casos fue el mismo: la muerte, la desidia, la enfermedad, la pena, el dolor, la incomprensión…y también fue exactamente igual, tanto en La Gran Redada como en el Samudaripen, el motivo por el que fueron capturados tantos y tantos hombres y mujeres. Su condición de gitanos y gitanas. Ese fue el delito que habían cometido incluso los niños y bebés que fueron presa de los peores deseos humanos. De hecho, también estos dos genocidios coinciden por ser momentos turbios económica y políticamente hablando, en los cuales, se busca al chivo expiatorio, esa diana fácil que recibe las críticas feroces de una sociedad encrespada bajo adoctrinamientos totalitarios, que suele creer en esos dedos acusadores antes que en una minoría, cuya única responsabilidad es ser y vivir bajo unos parámetros culturales, entre los que pesa la colectividad frente al individualismo de una manera determinante.
 
Esa forma de vivir, opuesta radicalmente a aquellos tiempos y también a los actuales, fue y es concluyente. Debemos tener en cuenta que la población gitana, desde que llega a Europa es privada de sus derechos, siendo relegada a base de múltiples maniobras hacia la exclusión. Ello, unido a una resistencia heroica donde el valor familiar se impone a los límites preestablecidos, donde prevalece la autonomía al vasallaje, y el tiempo con los iguales, causa enfrentamientos con el modelo sistémico y económico socialmente aceptados. Esos fueron los ingredientes para que comenzasen a recaer todo tipo de injurias sobre nuestro Pueblo, las cuales comenzaron en España pocos años después de que llegásemos a la Península Ibérica, y continúan hoy en día, sólo que disfrazadas de una supuesta libertad de expresión, a pesar de que para ello se humille y vilipendie nuestra ya de por sí maltrecha imagen.
 
De hecho, el inconformismo, el valor del tiempo y la resistencia de nuestros valores culturales, nos jugaron y nos juegan malas pasadas. Comenzaron con las prohibiciones de los oficios gitanos, considerados deshonrosos para posteriormente y ya con la Ilustración, comenzar a realizar prácticas de asimilación o prohibición de todo tipo de vida opuesta a los cánones preestablecidos. Por tanto, se confirma que la animadversión profunda y enraizada no sólo estaba reseñada por ser quienes eran los gitanos, sino por vivir como vivían (y viven) de acuerdo a los valores romaníes. A todo ello hay que señalar la cantidad ingente de falsedades, poemarios, ilustraciones, opiniones, fábulas y todo tipo de industria propagandística antigitana, que hicieron justamente vernos como a “ese otro” que no se adapta, que no se integra o que no se quiere integrar, y que además no tiene valor alguno; los que no aportan, los que no importan, los parias, al fin y al cabo.
 
Ese material estereotípico continúa, no nos engañemos. Lo hemos visto cantidad de veces en los últimos años, pasando incluso por personalidades políticas nacionales e internacionales, así como lo hemos visto en materia de olvido a nuestro Pueblo, que sin embargo, sigue siendo objeto de todo tipo de mensajes de odio, como así fue cuando tuvieron la osadía de culpabilizarnos de haber traído y propagado a España este virus, que también nos está golpeando gravemente. También fue así cuando se admitía como cierto haber conseguido una serie de cheques exclusivos para hacer la compra en los supermercados, o también con los mensajes traídos a colación del asesinato de Manuel en Rociana. Son ejemplos de que el odio no desapareció con la Gran Redada, ni con el Samudaripen, ni con otros genocidios antigitanos, pues de hecho vemos cómo efectivamente, los perversos genocidas tienen todo tipo de tributos dentro y fuera de España, como es el caso del Marqués de la Ensenada, mientras que a las víctimas, ni tan siquiera podemos contabilizarlas, ni ponerles rostro. El odio antigitano por tanto, sigue viviendo entre nosotros y es capaz de alzar aún más su voz en momentos tan convulsos como los que vivimos ahora.
 
Momentos que para nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo, están siendo especialmente duros. Nuestro Pueblo lleva siglos soportando las embestidas de ese odio antigitano, pero en los últimos años estamos viendo que ese odio no tiene una forma inalterable, sino que además está creciendo como pocas veces antes hemos visto. Lo estamos viendo en Eslovaquia, donde ya no sólo nos encontramos con centros educativos que son guetos exclusivos para alumnado gitano, sino que durante el confinamiento por el COVID-19, los casos de brutalidad policial se han disparado. Lo hemos visto en las manifestaciones neonazis en Hungría, con políticos que caldean aún más los ánimos, como es el caso de Orban. Lo hemos visto en nuestra cercana Portugal, con políticos de extrema derecha que humillan a nuestros hermanos. Lo hemos visto también en Brasil, donde se ha llegado a expulsar a los gitanos y gitanas de distintas localidades ante la creencia de ser “los portadores del COVID-19”. La lista podría continuar y sería interminable. Rumanía, Bulgaria, Francia, Italia….Y España. La pandemia del odio sigue imparable y sin cura.
 
Nuestra resistencia como forma de vida ha sido clave y, por supuesto, seguimos aferradas a ella y a nuestra bandera, pues son los símbolos donde se hallan la libertad y la oposición férrea a ser sometidos como Pueblo. Lo hacemos también con el recuerdo de todas aquellas víctimas de los genocidios antigitanos, recordando a Raymond Gurême, que se nos fue hace sólo dos meses, siendo uno de los supervivientes del Samudaripen, y al que le debemos gran parte de ese espíritu inconformista. Recordando también a aquellos hombres, mujeres, ancianos y niños que les hicieron frente a aquellas guardias, ya fuesen las de Fernando VI o las SS,  defendiéndose con todo lo que tuviesen a mano, pues no hay nada más fuerte en esta vida que el deseo de salvar a un ser querido, como lo hicieron las heroínas de la sección “Zigeunelager” de Auschwitz- Bikernau en 1944. Seguimos recordando a las víctimas gitanas del ayer, pues incluso los monumentos en su memoria siguen siendo objetos de ataques neonazis en esta Europa pandémica de odio. Seguimos por tanto haciéndole frente al antigitanismo cada día, denunciando los delitos de odio y a la par, trabajando en firme para alcanzar la justicia social para nuestro Pueblo. Habiendo logrado que el antigitanismo sea recogido en los informes sobre los delitos de odio del Gobierno de España, o el compromiso para la promoción, protección y sensibilización sobre nuestro Pueblo, somos conscientes de que el camino para la tan ansiada equidad es muy largo e incluso, tumultuoso; pero no podemos permitirnos el lujo de conceder ni un minuto más a la intolerancia instaurada sobre el Pueblo Gitano. Se lo debemos a nuestros antepasados, a las víctimas del ayer y se lo debemos también a nuestros hijos e hijas.
 
 
Por todas las víctimas del Samudaripen y de la Gran Redada, brille para ellas la luz eterna
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EL RACISMO Y SUS “EXTRAÑAS CIRCUNSTANCIAS”

El racismo, el odio o la intolerancia no han resurgido, sino que ha sido ahora cuando la sociedad ha visto los colmillos afilados de esos monstruos que estaban esperando unos momentos de tensión y crispación para morder con la mayor de las fuerzas a los grupos y minorías que, como la gitana, continúan siendo los chivos expiatorios de los males que nos afectan.

El antigitanismo, como manifestación específica de racismo contra las personas gitanas, no sólo se ve cuando matan a tiros a una persona por un puñado de habas. Lo tenemos intrínseco en las entrañas de esta sociedad que aplaude al asesino y se burla incluso de la muerte de la víctima. Lo tenemos en nuestros adentros al comprobar una y otra vez a qué grupos afectan casi siempre las recurrentes “muertes en extrañas circunstancias”, que representan la punta del iceberg de un sistema global que sigue justificando las exclusiones, las expulsiones y los abusos de poder, vengan de donde vengan.

El racismo es sin lugar a dudas estructural y sabe perfectamente a qué grupos sociales dirigirse, por eso siempre se duda de las víctimas, en vez de los agresores. Ya sea la población negra en Estados Unidos o la gitana en Europa, pues no debemos olvidar que el sistema de dominación imperante continúa poniéndonos la rodilla en la garganta, lo que nos impide respirar tal y como le ocurrió a George Floyd. Nos ahogan la pobreza, la guetificación y las diferentes fórmulas de opresión que los poderosos aplican sobre los más vulnerables, sobre los “nadies” que recordaba Eduardo Galeano.

Por eso no nos podemos quedar impasibles a esta bomba atómica de odio y sinrazón, que no sólo ha estallado en Minneapolis. Su onda expansiva ha llegado a distintos lugares del planeta: España, Francia, Brasil, Bulgaria, Italia o Rumanía… Continúa este monstruo mostrando su verdadera cara, representada en la esclavitud, los genocidios, las exclusiones y las expulsiones. A las personas gitanas nos entrecortan la respiración, corriendo el riesgo de quedarnos sin aire, como sucedió con Floyd de Minneapolis, con Manuel en Rociana, con Ilias Tahiri en Almería, y otros tantos que, “en extrañas circunstancias”, han muerto a manos de personas que supuestamente debían velar por su integridad, nuestra integridad.

Hacemos un llamamiento, en primer lugar, al respeto para las familias de las víctimas de este racismo que no solo nos ahoga, sino que nos mata de mil y una maneras distintas, quizás incluso más que esta pandemia; y también respeto para las víctimas. Brille para ellas la luz eterna. En segundo lugar, exigimos a las administraciones públicas para que pongan en marcha todos los mecanismos legales a su alcance para atajar este mal. En este sentido, pedimos que la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación, herramienta esencial para la lucha contra el racismo, se haga realidad en nuestro país. No sólo podemos esperar promesas, pues necesitamos hechos y, específicamente esa ley que nos proteja del antigitanismo. Y finalmente apelamos a la sociedad, especialmente a esa parte que aún conserva integridad y humanidad, para que sea sensible ante la situación que viven muchas personas víctimas del racismo y rechacen todo tipo de actitud discriminatoria. El antirracismo no es una opción, debe ser una obligación para hacer enfrentarnos a esa bestia que pretender seguir mordiendo. No permaneceremos impasibles frente al incremento del odio, el racismo, la xenofobia y el antigitanismo. Ni una víctima más.

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28 PERSONAS CONCLUYEN SUS PRÁCTICAS PROFESIONALES DURANTE EL ESTADO DE ALARMA EN EL PROGRAMA EPES GESTIONADO POR FAKALI EN SEVILLA Y CÓRDOBA

  • El plan formativo y de seguimiento telemático individual desarrollado ha permitido que todas adquieran las aptitudes, habilidades y experiencias para su inclusión en el mercado laboral.

La Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas FAKALI, en su afán de proporcionar mejoras para las condiciones sociales de las personas en situación de vulnerabilidad, con especial incidencia en las gitanas, gestiona en Sevilla y Córdoba el programa de Experiencias Profesionales para el Empleo (EPES), financiado por el Servicio Andaluz de Empleo de la Consejería de Empleo, Formación y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía. Este programa está diseñado para que personas inscritas como demandantes de empleo realicen prácticas profesionales becadas en empresas, mejorando así su empleabilidad con vistas a su inserción laboral.

Desde el pasado 16 de marzo, 28 personas beneficiarias (17 en Sevilla y 11 en Córdoba) han logrado concluir sus prácticas profesionales durante el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria del Covid-19.

La desescalada progresiva hará factible que sus metas se cumplan antes del levantamiento definitivo de este estado de alarma para la cumplimentación de todos los objetivos estratégicos del programa establecidos por FAKALI en estos tiempos tan complicados. Una circunstancia positiva apoyada en el plan formativo y de seguimiento telemático individual desarrollado por la federación en este período de confinamiento, que ha permitido en definitiva a todas esas personas beneficiarias adquirir las aptitudes y las habilidades formativas necesarias para su inclusión en el mercado laboral en las ocupaciones elegidas para sus prácticas.

Porque la pandemia ha supuesto un cambio en el modelo de gestión de este programa EPES, que para FAKALI sigue teniendo a sus personas beneficiarias como principales ejes de preocupación y actuación. Ahora en la esfera online. A ella se ha trasladado una actividad de acompañamiento, formación y asesoramiento, cuya adaptación telemática en el marco de los programas de Experiencias Profesionales para el Empleo (EPES) ha tenido incluso palabras de agradecimiento por parte de Ángel Herrador, delegado de Empleo de la Junta de Andalucía en Córdoba, hacia los técnicos por la labor y las aportaciones realizadas en esta situación extraordinaria sobrevenida, mostrando igualmente su satisfacción porque en su demarcación “los talleres, sesiones grupales informativas o las relativas a Itinerarios Personalizados de Inserción (IPI) se han continuado realizando por vía telemática (40%) o telefónica (60%)”.

En este sentido, los técnicos de FAKALI continúan desarrollando las actividades previstas dentro de sus programas habituales de tutorización y seguimiento a los beneficiarios, así como de prospección, ayuda y colaboración con las empresas colaboradoras para la apertura, exposición y mantenimiento del mercado laboral. Sobre la base de la necesidad de que las personas beneficiarias se capaciten digitalmente y se familiaricen con los recursos técnicos y la relación online, en estas sesiones semanales de teletutorización individualizadas se les orienta para el mantenimiento de sus Itinerarios Personalizados de Inserción (IPI) activos a través de la búsqueda y el envío de ofertas de empleo, así como de directorios de webs de empresas para su inscripción telemática. Incluso para reforzar algunos aspectos relacionados con el empleo se les facilitan enlaces webs que promueven el autoconocimiento y proporcionan herramientas para la autoevaluación de competencias y aptitudes profesionales, preferencias profesionales y motivación hacia el empleo.

No obstante, FAKALI es consciente de que la crisis sociosanitaria del Covid-19 golpea a las personas más vulnerables como minorías étnicas, mujeres desempleadas o colectivos en riesgo de exclusión social, a fin de cuentas público objetivo de este programa EPES. Por eso, nuestros técnicos también ofrecen a sus usuarios y usuarias información sobre distintas medidas de carácter social en materia de recursos, ayudas económicas, prestaciones o moratorias hipotecarias dispuestas por la administración pública a nivel estatal, regional y local, garantizando así la atención integral de todos ellos y ellas en aras del desarrollo de sus competencias personales, sociales, materiales y laborales.

Hasta el punto de convertir a todas esas personas beneficiarias en transmisoras en su entorno más cercano de la utilidad y conveniencia de un programa como el de EPES, que representa en manos de FAKALI la oportunidad para la adquisición de experiencia laboral y ayuda en la inclusión cualificada en el entorno de un mercado laboral cada vez más competitivo.

 

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FAKALI SE REÚNE CON LA DIRECCIÓN GENERAL DE COMERCIO DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA PARA TRATAR LA GRAVE SITUACIÓN DE LA VENTA AMBULANTE

Ambas se comprometen a establecer vías de comunicación para atender los casos de cese de continuidad de los mercadillos, así como para desarrollar actuaciones para la mejora de la imagen social de la venta ambulante. 

La Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas FAKALI, ha mantenido una reunión con las responsables de la Dirección General de Comercio de la Junta de Andalucía para tratar la actual situación que vive el sector de la venta ambulante en nuestra comunidad. A dicho encuentro han asistido la directora general de Comercio de la Junta de Andalucía, Lorena Garrido, y la subdirectora del referido departamento, María José López. En esta reunión, FAKALI ha transmitido a ambas responsables su preocupación por el presente de esta actividad económica, muy castigada por las consecuencias de la propagación del virus COVID-19, y que ya venía sufriendo el importante lastre de la crisis de 2008.

FAKALI ha mostrado su inquietud por el futuro inmediato de las familias que se dedican a la venta ambulante, teniendo en cuenta que, hasta la fecha, más de 400 de estas han recurrido a FAKALI para ser atendidas de manera transversal ante la pérdida de sus ingresos, pues debido a la parálisis provocada por la crisis sanitaria que vivimos, se han visto prácticamente de la noche a la mañana desprovistos de los mismos. El hecho de que poco a poco, de la mano de las medidas de desescalada, se vaya abriendo la posibilidad de retomar la actividad no está suponiendo un alivio para estos comerciantes, ya que la limitación de aforo supone, como es lógico, una merma de posibles clientes y por tanto de ingresos. Además la existencia de disparidad de criterios adoptados por parte de las distintas corporaciones municipales, que no están permitiendo de forma unificada la vuelta al ejercicio comercial, tampoco está resultando de ayuda, a pesar de que como expresaba la directora general de Comercio, se ha venido realizando de forma habitual antes del confinamiento.

Desde FAKALI mostramos nuestro absoluto convencimiento, y así se lo hemos transmitido a las representantes autonómicas, de que la dilación en el tiempo a la hora de tomar medidas puede provocar el fin de esta actividad, y con ello la condena inexorable a caer en la pobreza para familias que no tienen otro ingreso añadido. Igualmente, se les ha transmitido la necesidad de que se trabaje desde la administración andaluza a medio y largo plazo en el reconocimiento e impulso de una actividad económica que, ya desde hace años, se encuentra degradada y carece en muchos casos de las infraestructuras necesarias para ofrecer un buen servicio al público, a pesar de tener que hacer frente a numerosas obligaciones tributarias, como las correspondientes tasas municipales.

Asimismo se ha incidido en el trabajo conjunto entre la Dirección General de Comercio y FAKALI, en lo concerniente al desarrollo de actuaciones que mejoren la denostada imagen social de la venta ambulante (según el estudio de FAKALI, un 43% de la población andaluza opina que es mala, frente al 3% con respecto a los centros comerciales). Esta imagen negativa que sufre la venta ambulante afecta a la frecuencia de compras en los mercadillos, que antes de la crisis provocada por el COVID-19 era baja o muy baja en el 80% de los encuestados. En este sentido, la Dirección General de Comercio de la Junta de Andalucía se compromete a continuar desarrollando actuaciones que promuevan mejoras tanto en la imagen social, como en las infraestructuras de los mercadillos andaluces.

Por otro lado, desde la propia Dirección General, y a petición de FAKALI, se estudiarán las situaciones de ampliación del cese de actividad de varios mercadillos que aún no se han puesto en marcha, como es el caso del de Almonte, entre otros, así como las circunstancias por las que las familias vendedoras ambulantes no han podido acceder a las ayudas para el comercio local, tal y como ha ocurrido en Almería, entre otros puntos de la geografía andaluza.

Tanto la directora general como la subdirectora se han mostrado interesadas ante las iniciativas de FAKALI, y se han comprometido a reanudar los contactos con la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, para trasladar de forma conjunta a los casi 900 ayuntamientos en cuyos términos municipales se desarrolla la venta ambulante, la recomendación imperiosa de retomar los mercadillos cumpliendo así con los requisitos de las órdenes ministeriales emitidas, que instan al inicio de la actividad comercial para fomentar el consumo. En este sentido, también han asumido el compromiso de trasladar a las distintas corporaciones municipales la necesidad de incluir a los vendedores ambulantes en las ayudas al comercio local que pudieran tener previstas, para así dar uso al superávit fiscal del que dispongan, y por tanto poner medios para que estos comerciantes no queden desamparados y se les reconozca su contribución al sostén económico de Andalucía.

Del mismo modo, nos han comunicado la puesta en marcha de una línea de ayudas dirigidas a las pymes, en las que se ha incluido también la venta ambulante, y a la que podrán tener acceso las familias una vez que se publique la convocatoria por parte de la mencionada Dirección General de Comercio.

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FAKALI PRESENTA ENMIENDAS AL PROYECTO DE LEY ORGÁNICA DE EDUCACIÓN (LOMLOE)

  • Reclama la inclusión definitiva de la realidad gitana en la legislación educativa del país, haciendo justicia a la invisibilidad a la que siempre se ha condenado al pueblo gitano, especialmente en lo referente a la presencia de su cultura e historia en el currículo escolar
La Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas FAKALI ha presentado una serie de enmiendas, enviadas a la Comisión de Educación y Formación Profesional del Congreso de los Diputados, a la redacción del proyecto de ley orgánica de educación que pretende ser aprobada a lo largo de esta legislatura. Igualmente se han elevado estas enmiendas al Ministerio de Educación a través de su Secretario de Estado de Educación y a la Directora General de Evaluación y Cooperación Territorial, que han manifestado a esta federación su agradecimiento y su interés en estudiar estas propuestas.
Desde FAKALI hemos querido aprovechar la oportunidad brindada para participar en la elaboración del Proyecto de Ley Orgánica de Modificación de la Ley de Educación (LOMLOE), algo que consideramos un hito para nuestro pueblo y la historia educativa de España.
 
La educación para el desarrollo sostenible y para la ciudadanía mundial a la que se acoge la exposición de motivos de la LOMLOE, en coherencia con la Agenda 2030, incluye la educación para la paz y los derechos humanos, la educación intercultural y la educación para la transición ecológica y la comprensión internacional. Y aquí hacemos un llamamiento: los derechos humanos también son gitanos.
 
FAKALI entiende que ésta es una oportunidad incuestionable para incluir definitivamente la realidad gitana en la legislación educativa de nuestro país, y así hacer justicia a la invisibilidad a la que siempre se ha condenado al pueblo gitano desde las esferas educativas en diversas materias, especialmente en lo referente a la presencia de nuestra cultura e historia en el currículo escolar y en los libros de texto. Del mismo modo, está convencida de que es necesario compensar la situación de desigualdad en la que se encuentra una parte importante del alumnado gitano, y poner las bases necesarias para que ellos y ellas encuentren en la educación, también y una vez por todas, una herramienta fundamental para su progreso personal y el de la ciudadanía gitana en su conjunto.
 
Las aportaciones de FAKALI están dirigidas al fomento de la protección del alumnado contra la discriminación, el bullying, o el desprestigio por pertenencia a minorías étnicas u otros grupos sociales en riesgo de exclusión social; el enriquecimiento y promoción del intercambio cultural entre el mismo alumnado como reflejo de la pluralidad cultural y la diversidad, evitando una visión etnocéntrica e incorporando contenidos lingüísticos, culturales y sociales representativos de manera global, incluido los contenidos gitanos; la erradicación de la segregación escolar visible en diferentes zonas o barrios desfavorecidos; la prevención, seguimiento y control del abandono y absentismo escolar; o que dentro de los programas que se desarrollan para corregir los riesgos de exclusión social en la educación para adultos se tenga en cuenta dentro de los sectores más desfavorecidos a las personas gitanas por su especial vulnerabilidad en esta falta de formación.
 
En definitiva, en FAKALI consideramos que es fundamental que el pueblo gitano sea nombrado, reconocido e incluido en la legislación española, en la aplicación de normativas, planes, medidas y presupuestos que expliciten su situación, tal como ocurre con otros pueblos y grupos sociales en nuestro país, para alcanzar la equidad y la igualdad de oportunidades.
 
En este sentido, el reconocimiento del pueblo gitano en la actualización de la LOMCE a través de la LOMLOE es, sin duda, un paso hacia la dignificación de este sector social que supondrá un cambio fundamental en las políticas educativas de todo el Estado, que dejarán de ignorar, no solo a una cultura y una historia que han jugado y juegan un papel esencial en el devenir histórico de nuestro país, sino a una parte de su alumnado, el conformado por miles de estudiantes gitanos y gitanas.
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RESISTIR COMO FORMA DE VIDA

Si nos preguntasen con qué palabra podríamos recordar a Raymond Gurême, probablemente responderíamos con “resistencia”.

A pesar del rico léxico con el que contamos en nuestro país, esas once letras identifican a nuestro Pueblo, al Pueblo Gitano. Y, por ende, a su historia, en la que se cuentan las vivencias de Gurême, que fueron muchas y muy duras.

Sus primeros quince años los vivió en un circo familiar, donde adquirió diversos roles. De payaso y trompetista a acróbata, pasando por la proyección de cine. Pero una mañana de octubre de 1940 dos gendarmes le dieron el alto a su caravana circense, llevándose a rastras a su padre. ¿Su delito? Ser Rroma. Así acabó Gurême y su familia en los campos de exterminio.

“Nos tuvieron presos por toda Francia”, recordaba hace unos años Gurême, quien tuvo que utilizar todo tipo de artimañas para escapar, para resistir, para soportar los latigazos que acechaban su vida. Consiguió escapar hasta seis veces de los campos de exterminio nazi, a los que después se acercaba en su bicicleta para llevar comida tras la valla. La que separaba a Raymond de su gente.

“Nos pusieron en un campo de concentración cerca de Rouen, en Darnétal, durante dos meses. Más tarde, utilizaron vagones de ganado para transportarnos a otro campo, en Linas-Montheléry, al sur de París”. Así fue su vida desde los quince años, resistiendo a la penuria de una sinrazón, que comenzaba con el bulo y terminaba con la muerte, lo que nos da una idea aproximada de lo que tuvieron que soportar tantas personas. Entre ellas, unos ochocientos mil romaníes que no corrieron la misma suerte que Gurême, quien en su primera escapada pidió permiso a sus padres para salir de aquellos campos de exterminio. No los volvería a ver hasta doce años después.

Como él, muchos iconos romaníes han sido silenciados durante años, pues la memoria histórica gitana continúa oculta bajo siete llaves. Para continuar idealizando una imagen de Pueblo Gitano vago, maleante y de poca incursión histórico-política no interesa recordar la resistencia, que ha sido la que nos ha llevado a aguantar tantos sistemas de exterminio: desde la Gran Redada española, al Imperio Austro-Húngaro o a la Alemania Nazi. Iconos como los de Giacomo “Gnugo” De Bar, gitano sinto italiano, quien formó parte de la resistencia partisana, al igual que sucedió con Rukelli, (cuyo monumento fue atacado hace unos días en Alemania), o como las de aquellas mujeres que se defendieron con garra, ya fuese en la Gran Redada o aquella noche del 16 de mayo de 1944, siguen silenciados. Sus historias siguen sin contarse, sin reflejarse en la historia. Y mucho menos representadas en el cine o la televisión. Nuestra historia, la de la resistencia, la insurrección o la sublevación ante los regímenes autoritarios que han buscado cientos de veces nuestro exterminio sigue quedando cortada o en el mejor de los casos contada por voces interesadas. Por eso es tan importante seguir manteniendo vivos en nuestra memoria a todos esos referentes, gitanos y gitanas que marcaron un antes y un después.

“Nosotros, los viejos, hemos encendido la llama. Ahora os corresponde a vosotros los jóvenes el alimentarla, hacerla grande para que seamos más fuertes. ¡Levantaos, jóvenes! Siempre de pie, nunca de rodillas!”. Nos recordaba nuestro tío Raymond Gurême, y no podía haber estado más acertado. Fueron ellos, nuestros mayores, quienes soportaron los envites del odio antigitano en formas de exterminio. Por eso es tan importante ser conscientes de que los fantasmas no pueden volver a ensombrecer esta Europa que continúa repudiándonos. No podemos continuar soportando los bulos a los que nos tienen acostumbrados, ni debemos justificar la intolerancia y el odio con la libertad de expresión, venga de donde venga, y por supuesto debemos seguir llamando a todas las puertas de los gobiernos hasta que nos escuchen. Las situaciones de toda Europa dan pánico, pasando por Turquía a Eslovaquia, Hungría o Italia, sin olvidar tampoco a esta España, donde sale gratis aplaudir la muerte de un gitano, como sucedió en Rociana. Continuaremos mostrándole al mundo que nuestra forma de vida es la resistencia. Y más ahora, cuando se enarbolan símbolos de tiempos funestos para nuestra historia. Permaneceremos de pie, como decía tío Raymond, para que nuestra rueda siga girando. Aquí queda la juventud gitana, que te tendrá vivo en su memoria y luchando, qué duda cabe, contra el monstruo del antigitanismo.

Descansa en Paz tío Raymond Gurême, héroe de la Resistencia Romaní.

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EL GITANO ES EL LADRÓN HASTA PARA UN EJERCICIO DE LENGUA

Antigitanismo y racismo es catalogar a un grupo de personas con estereotipos y prejuicios negativos. A los gitanos y gitanas siempre nos cuelgan los mismos. Un estereotipo clásico estrella es que los gitanos son ladrones, igual que dicen las mujeres son débiles o los andaluces son vagos.

Esta idea se construye socialmente. Educan nuestros discursos desde que somos niños y niñas. En casa, en televisión, en los cuentos y resulta que también en los materiales educativos y contenidos curriculares. Hoy nos hemos despertado con esta joya.

La empresa Snappet en estos meses se está encargando de liderar el contenido académico adaptado a las nuevas tecnologías, para que de esta forma, el alumnado no se quede atrás durante la vigencia del estado de alarma. De hecho, tienen versiones no solo en España, sino también en Holanda, Alemania, Francia e Italia, siendo los centros educativos y las familias del alumnado sus clientes. Al respecto de ello, con estas adaptaciones curriculares nos cabe una duda, ¿quién controla el contenido que sobre las tabletas aparecen?, ¿los centros educativos, desbordados de todo el trabajo a distancia cuando nuestro país no estaba preparado para ello, las familias? La web Snappet, usa en sus ejercicios digitales para el alumnado este bonito ejercicio. Donde casualmente un gitanillo huye con un cochinillo ¿Por qué huye?…Sí, la mente es así de rápida. Porque lo estaba robando. La imagen del gitano que roba en los campos es ancestral, muy antigua en nuestro inconsciente colectivo. Por eso es tan fácil que los prejuicios, como los de la imagen que acompaña a esta publicación, se cuelen. Por eso es tan fácil colarles la idea a nuestros niños y niñas que es el gitano quien roba el cochinillo en un ejercicio de Lengua. No iba a ser el payo, por supuesto.

Avivar en los niños y niñas esta asociación Gitano-ladrón es un ejemplo claro de un antigitanismo sutil y soterrado pero no por ello menos dañino. Cuando es tan sutil y aparentemente inocente es fácil no detectarlo. Pero la brecha educativa del alumnado gitano va más allá de la digital. La brecha la tenemos en el racismo cotidiano, ese que parece que no hace tanto daño. Se parece quizás a los micromachismos, donde mamá limpia y papá trabaja. Aquí el gitano roba el cochino y la empresa envía a miles de niños y niñas su ejercicio. Las brechas son graves. Véase la digital y la antigitana. A cada cual más perversa.

Pero desde FAKALI no queremos llegar tarde. Porque este tipo de etiquetas, que hasta en el contexto escolar se reafirma y se trasmite, tiene consecuencias trágicas.  ¿Qué idea creen que movió el asesinato de Rociana en Huelva hace tan solo unas semanas? Y por qué levantó incluso aplausos en algunas cadenas de televisión. Resonaba en los discursos ese argumento que justifica que los gitanos son ladrones y que el castigo de la muerte es el más justo. El mismo argumento que sostuvo las prágmáticas antigitanas y el holocausto gitano. Suena fuerte, pero es así de simple: Los estereotipos generan racismo y odio, y el odio engendra la violencia.

La Universidad complutense de Madrid en colaboración con el Ministerio de Educación publicó en 2017 el estudio La cultura del pueblo gitano en el currículo de la educación obligatoria, a través de su presencia, ausencia y percepción en los libros de texto. Este estudio concluyó que el 84,4% de las referencias al pueblo gitano en los contenidos educativos analizados representaban contenidos anecdóticos y prejuiciosos, y tan sólo un 15,6% pueden considerarse inclusivas y respetuosas”. Hacemos un llamamiento a todas las empresas editoriales privadas que disponen los contenidos a los centros escolares a que apliquen una perspectiva intercultural y respetuosa y cumplan con el código ético que visibilice a las personas y grupos sociales de manera digna y libre de etiquetas prejuiciosas. Y contribuyan a invertir las cifras de aquel estudio. Y apelamos al profesorado, a la escuela y las familias a que continúe en su esfuerzo de crear una escuela que protege de la discriminación, el bullying o el desprestigio del alumnado perteneciente a minorías como la gitana  A que crea firmemente en  la igualdad de trato y no discriminación del alumnado por motivos de origen nacional o racial, discapacidad, orientación o identidad sexual y de género, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Queremos compartir con el profesorado, con las familias y la sociedad en general la necesidad de una mirada crítica y una respuesta contundente contra este tipo de contenidos y la unión de esfuerzos para la promoción de la convivencia, el respeto intercultural y la eliminación del Antigitanismo dentro de la escuela.

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RESISTIMOS SIN SER INVISIBLES, RESISTIMOS SIENDO VALIENTES

En este extraño y complicado año 2020 recordamos el 75 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Semanas antes del fin del conflicto fueron liberados los principales campos de concentración y exterminio que los nazis construyeron en buena parte de Europa antes y durante la contienda.

En uno de esos espacios de muerte, en el tristemente famoso campo de concentración de Auschwitz- Bikernau “Zigeunelager”, se produjo el 16 de mayo de 1944 un levantamiento protagonizado por miles de gitanos y gitanas destinados a ser exterminados por el mero hecho de ser romaníes, y que se rebelaron contra su destino en defensa de su propia dignidad y de su vida, convirtiéndose en el más claro ejemplo de lo que el ser humano es capaz de hacer cuando resiste y cuando lucha firmemente por sus derechos. 76 años después de este histórico suceso, los escenarios han cambiado sustancialmente en esta vieja Europa. Pero los gitanos y las gitanas nos seguimos viendo obligados a seguir resistiendo.

Resistiendo frente a la desprotección que sufrimos ante la permanente violación de nuestros derechos fundamentales. Resistiendo frente a la propagación impune del odio racial y las actuaciones discriminatorias que atentan contra nuestra dignidad. Resistiendo ante la naturalización de falsos mitos y prejuicios sobre nuestra cultura y forma de vida que alimentan la discriminación que sufrimos. Resistiendo contra quienes nos consideran inferiores y se reafirman en su supremacía desde la cobardía de su posición privilegiada.

Todo esto empezó hace más de 600 años. Decían que éramos personas sucias, de mal vivir, delincuentes, vagos, machistas… Nos mataron, nos encarcelaron, nos condenaron a la pobreza. Éramos culpables. Nos hicieron culpables de ser gitanos y gitanas. Tuvimos miedo. Y tenemos miedo. Cambiaron las personas, sus historias, los gobiernos, la vida… Pero no cambia lo que se piensa de nosotros y nosotras. Todavía hoy seguimos soportando los disparos del racismo y el azote del odio. Sin embargo, hoy más que nunca podemos decir que resistimos. Resistimos a la persecución de los Reyes Católicos, resistimos a la Gran Redada, resistimos al Holocausto nazi, resistimos a los barrios marginales, al olvido de nuestra gente, a los ataques en Cortegana, en Martos, en Estepa, en Rociana… Resistimos a los bulos y los ataques durante esta pandemia.

Seguimos resistiendo firmes con nuestra identidad por bandera, con nuestros valores como patria, alzando fuerte nuestras voces para defender nuestros derechos. Ya no somos invisibles, todo el mundo nos ve. Muchos con buenos ojos, pero también hay otros tantos, antigitanos, que nos observan como seres marginales, aparte del mundo y de la realidad. Hoy en día ya no estamos condenados a los campos de exterminio, pero seguimos sufriendo exclusión, rechazo y discriminación, que adquieren diferentes caras y formas, que se mete en nuestras casas, en nuestras vidas y nos invaden sin piedad.

Hoy seguimos combatiendo el mismo racismo y odio antigitanos, que siguen condenándonos con el mismo discurso, que siguen aplaudiendo en televisión nuestras muertes, que nos culpan de los males del mundo, que condenan a la pobreza a nuestra gente, que nos insultan y difaman a través de las redes sociales con total impunidad.

Este año 2020, debido a la pandemia provocada por el COVID-19, la palabra resistir ha tomado un significado especial, casi épico. En nuestra sociedad hemos asumido este concepto para reconfortarnos, para darnos esperanza, aunque para el Pueblo Gitano ya tenía un significado mucho más profundo cuando recordamos aquel 16 de mayo de 1944.

Es la resistencia no solo frente a la enfermedad que nos acecha a todos y a todas sin distinción de género, etnia, posición social o nacionalidad. Porque todos y todas somos iguales frente a este mal. También es la resistencia frente al enemigo del odio y la intolerancia que ataca a los sectores sociales más vulnerables, más indefensos, aprovechando momentos de miedo e incertidumbre como los que vivimos ahora mismo.

Por ello, este año más que nunca reivindicamos la resistencia como una parte fundamental de nuestra seña de identidad y nuestra esperanza como pueblo. Resistencia que nos sirva para luchar por nuestros derechos y nuestra dignidad. Resistencia que nos valga para combatir a quienes nos desprecian propagando la semilla del odio, la intolerancia, el fanatismo y la intransigencia. Resistencia para seguir siendo un pueblo unido y fuerte. Resistencia para vivir en pie de igualdad con el resto de la sociedad. Resistencia para garantizar el futuro de nuestros mayores, de nuestros niños y niñas. Y resistencia en memoria de nuestros antepasados que lucharon por lograr un mundo más justo e igualitario.