FAKALI TRABAJA EN UNA FÓRMULA CONJUNTA ENTRE ORGANISMOS PARA FRENAR LAS OLEADAS ANTIGITANAS

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Cuando ni tan siquiera hemos alcanzado la fase uno de esta desescalada que nos mantiene en confinamiento, el virus continúa lejos de abandonar nuestras casas. Es sin ir más lejos una enfermedad para la que parece que no hay cura, pero sí trae consigo demasiadas desgracias. Es un virus que nos mantiene en la cresta del odio un día sí y otro también y que además está auspiciado por una parte de la prensa, que prosigue en su labor de convertirse en fiscal acusador y hasta de abogado del diablo, si hace falta.

El cruento asesinato del que tuvimos constancia en la jornada de ayer, seis de mayo nos dejó el corazón encogido. Un padre, junto a su hijo de siete años pasean por lo que se conoce en Rociana del Condado como Dehesa de López o Camino de Bollullos. El dueño de una finca, que supuestamente y según la versión que ha ofrecido en sede policial, cree que le están robando un puñado de habas asesta sin pensarlo dos tiros a bocajarro al padre. El hijo, que hasta entonces iba cogido de su mano sale corriendo despavorido al ver a su padre bajo un charco de sangre. La escena del crimen parecería el hilo conductor de una película dramática de los años setenta, pero ha ocurrido en pleno siglo XXI, en nuestro país en plena pandemia.

El programa de Ana Rosa, espacio líder de las mañanas y emitido por Mediaset dedica unos minutos al episodio cruento con fatal desenlace, pues la crónica del día pasaba por una rabiosa actualidad desde el Congreso de los Diputados, donde se debatía la cuarta prórroga al Estado de Alarma. Si no es por esa actualidad, probablemente hubiésemos tenido una minuciosa reproducción de los hechos en los que un gitano ha sido asesinado a manos de un hombre payo en presencia de su hijo, añadiéndoles, por supuesto, todo tipo de elucubraciones con las que rellenar el espacio. En vez de eso, El programa de Ana Rosa opta por condensarlo todo en unos minutos de reportaje donde se repite hasta en cinco ocasiones una justificación inhumana a los dos tiros de escopeta de caza con la que presuntamente el dueño de la finca asesinó (tal y como él mismo reconoce), sin ningún signo de arrepentimiento, a sangre fría, y delante de su hijo pequeño al padre de cuatro menores a los que deja huérfanos. Utiliza unas fuentes a priori fidedignas, como es el diario Huelva Información, pero que en las páginas del mismo no aparecen, alusivas a la opinión de la gente del pueblo, que supuestamente son negativas contra el gitano y especialmente positivas contra el autor confeso del asesinato. Sí aparecen en este diario sin embargo declaraciones del alcalde del pueblo, al que no le constan desavenencias entre el autor y la víctima, ni siquiera un pequeño atisbo de justificación del asesinato, que dicho sea de paso no corresponde al programa mencionado juzgar, sino a nuestro ordenamiento jurídico.

En el plató del programa la periodista Ana Rosa Quintana pregunta al contertulio por las fórmulas con las que el asesino confeso puede eludir la cárcel, cosa que probablemente ningún periodista preguntaría si el asesinato tuviese otros tintes, pues parece que la sensibilidad se mide según quién haya sido el fallecido.

Después de esto, Youtube, Facebook, Twitter, Instagram…Las redes sociales arden contra el gitano asesinado. “Me alegro”, “uno menos” “Bien muerto está, por ladrón y analfabeto” “ya no volverá a robar más”…Se llega a leer entre perfiles que no se esconden, ni son falsos siquiera, pues los racistas antigitanos no muestran ningún tipo de reparo en señalar con nombres y apellidos a ese otro, que es culpable hasta que se demuestre lo contrario. La vida de un gitano parece que vale menos que un cubo de habas y por ende, se justifica el asesinato desde un programa líder en audiencias y por usuarios de redes sociales, que no tienen ningún problema en reproducir el odio propagado por Mediaset. Incalificable, es el antigitanismo en su más absoluta ebullición, el síntomas más claro de que nuestra sociedad mediática esta en muchos caso enferma por el virus del odio y del racismo.

Por todo ello y en primer lugar enviamos nuestro más sentido pésame a la familia del fallecido, sintiendo el mayor de pesares su pérdida y más aún en las circunstancias en las que han ocurrido, esperando que el calor, el cariño y la solidaridad de la parte del país que aún razona pueda al menos hacer que la pérdida sea menos dolorosa.

En segundo lugar queremos mostrar la mayor de nuestras repulsas al tratamiento mediático del programa de Ana Rosa, uno de los espacios que según los estudios del Observatorio Contra la Discriminación de FAKALI, alcanza el más alto escalafón en el pódium de la peor de las prácticas antigitanas, por delante incluso de cadenas televisivas de plataformas de pago. Mediaset lleva años golpeando y ridiculizando al Pueblo Gitano y no parece que vaya a cesar en su empeño. Ha encontrado un filón para rellenar espacios, vomitar odio y continuar indemne, razón por la cual FAKALI ya procedió a denunciar a espacios de la citada cadena, tales como “Palabra de Gitano” o los “Gypsy Kings”, entre otros. Por ello, del mismo modo que el Consejo Estatal del Pueblo Gitano, acompañaremos a todas las organizaciones romaníes y por los Derechos Humanos para elevar nuestra queja hasta los organismos pertinentes.

No podemos como gitanas y gitanos permanecer callados hasta la más extensa de las humillaciones reiteradas, que no bastante con ello, llegan al punto de justificar la violencia, el asesinato y cuantas situaciones vuelvan a ocurrir.

Asimismo, FAKALI está en permanente contacto con las instituciones pertinentes en estos asuntos, ya sean locales, autonómicos, estatales o europeos para que tengan constancia de estos hechos, esperando que sepan posicionarse del lado de la justicia social y con ello, remar juntos hacia un contexto donde el odio y la sinrazón tengan su respuesta, pues el antigitanismo, entendido como fórmula de racismo intolerante no puede permanecer indemne ni un minuto más.